Queridos lectores...
jajajajajajaja... querido lector que llega de manera extraña, casi por la improbabilidad...
Pues, les iba a escribir algo sobre los irlandeses, pero pues ya me pasó la emoción del Día de San Patricio y me pasó algo extraño, algo tan poco probable, y que me recordó un montón de cosas.
Cuando yo estaba chiquita, digamos que de por ahí de casa de niños, me imaginaba casada, con hijos, viviendo en una casa perfecta, como de muñecas (porque era lo que conocía), ¡qué iba a saber yo de arquitectos wow!... Me imaginaba hasta el esposo (bien enferma, pobrecita de mi) y de hecho después de fantasear con cosas de esas, me decía a mi misma "debe de haber algo más que casarse y tener hijos", loquilla desde chiquita.
Y es que, el esposo con el que me imaginaba viviendo esa "vida perfecta", ni siquiera me gustaba, solo era un niño muy "bueno", como un "príncipe encantador" (pero no como el Shrek, ni como el de las Esposas desesperadas versión princesas de Disney de SNL), un niño educado, caballeroso, de buena familia y así.
Seguimos siendo "amiguitos" y "compañeritos" en primaria, luego en secundaria y prepa, y en carrera ni supe qué fue de su vida, ni qué hizo, qué estudió, si se casó, se divorció (no creo, que esto haya pasado porque el chico es bueno), tuvo 300 mil hijos, no sé.
Cuando estaba chiquita, mi mamá solía festejarme mis cumpleaños, y en una de esas últimas fiestas (como cuando cumplí, no sé, como 9 ó 10 años), un amigo loquito intentó golpearme con una piedra (no pregunten más detalles, no me acuerdo... ese amiguito estaba loco, niño mimado y berrinchudo) y me acuerdo muy bien como este chico bonachón me defendió del loquito éste. Por un momento me sentí como princesa de Disney siendo rescatada, pero de nueva cuenta, algo no se sentía bien.
Dejen ustedes el loco, mi amiguito así era, ya lo conocía, y me valía madre (la neta, si me dejaba de hablar)... Se enojó, salió corriendo frustrado, enojado, llorando y así, estaba loco. A los 15 días me volvió a hablar, para jugar nintendo. Siguió haciendo berrinches hasta que ya nos dejamos de hablar porque las cosas cambian.
El otro día me preguntaba si mis decisiones han sido buenas... ¡obvio no! he cometido errores, muy estúpidos, pero lo que he decido me traído a donde estoy ahora, y creo que le he sido fiel a la niña de hace 40 años atrás, pero no le tengo respuesta aún, sé que hay algo más que casarse y tener hijos, pero tampoco es trabajar como idiota, hay más cosas... no hay día que no pase que no piense en eso.
Todo esto, salió porque hace dos días vi al chico bueno, creo que era él. Luego confundo caras, más cuando voy distraída o sin lentes, o ambas cosas a la vez.
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